Dar soporte para Internet Explorer 6 es la diferencia entre trabajar, y disfrutar trabajando
Publicado en Magdalena Medio el 09/08/2010 11:18 por Mauricio Gomez| Tweet | Share |
El sólo título puede sonar muy extraño, empezando porque solo diseñadores y programadores entienden lo que esto significa (pues es inherente a lo que hacemos todos los días). Para todos los demás que lo leen, la primera pregunta va a ser “¿Qué es internet explorer (IE)?”. No es necesario explicar que existen otros browsers (o navegadores), para referencia recomiendo visitar http://en.wikipedia.org/wiki/Comparison_of_web_browsers. En lo que a esta entrada concierne, voy a hablar de la diferencia entre dar soporte o no a Internet Explorer. Caricaturizado por muchos en nuestro mundo como el mismo demonio. Iniciaré con un resumen de porque Internet Explorer empezó a significar algo en mi vida y trabajo para concluir con una reflexión de lo subjetivo que es la web a los ojos del software con el que la experimentamos.
Hace 7 años cuando empecé a cortar/codificar, inicié como cualquier otro: tablas dentro de tablas (terminología propia del gremio). Adicionalmente la expresión “entrar a internet” era lo mismo que “hacer click en la E azul”, es decir... Internet Explorer. Internet Explorer para mí era “internet”. Muchos conocíamos que alguna vez había existido algo llamado Netscape pero “esa empresa se quebró”. Otros MUY pocos en esa época que usaban Mac, también tenían un Internet Explorer para este sistema operativo. Por lo tanto, sólo había que diseñar para un explorador y los estándares eran los que cupieran dentro de este programa. Pero a medida que todo se hizo más complejo (sitios web con programación, bases de datos, servicios, etc), empecé a trabajar de cerca con los denominados “programadores”: Estas personas no usaban Windows, no hablaban por Messenger y no usaban la vista de diseño de Dreamweaver. Por el contrario, usaban Linux, hablaban con sus amigos por algo llamado IRC y cuando programaban sólo veían código, nada de diseño. Por esto mismo usaban un explorador llamado Mozilla que funcionaba en Linux, porque Microsoft no hizo un Internet Explorer para ese sistema operativo. Justo en este momento me pregunto, ¿qué habría pasado si Microsoft hubiera decidido hacer una versión Linux de su navegador?. Para mí, la diferencia era ninguna, pues seguía usando tablas en mi codificación, pero desde mi experiencia de usuario, los TABS eran el mejor invento del mundo. De esta forma, casi al tiempo que nació Firefox, migré a usarlo. Luego conocí otros exploradores como Opera, Netscape Navigator (seguía por ahí) y Avant Browser. El único que adopté fue Firefox, pues ninguno de los demás funcionaba con el webmail de la empresa donde trabajaba.
Entre más me aficionaba a internet (y a mi trabajo), me dí cuenta que existía otra forma de codificar HTML. De esta forma me aventuré a cortar en DIV/CSS, una técnica poco común y carente de toda lógica para quienes veníamos acostumbrados a las infalibles tablas. ¿El CSS que hacía que los textos tuvieran colores y tamaños ahora podía hacer diagramaciones, menús desplegables, decorar espacios? En esa época equivalía a decir que con el agua también se podían preparar papas fritas. El caso es que una vez adentro, inicié mi proceso; una migración dolorosa, lenta, frustrante y angustiante. Muchos sitios en los que trabajé fueron víctimas de mi peor código en la historia, pues no era ni tablas ni divs, era un feo híbrido que ante la presión de la entrega no escatimaba en uso de las técnicas más mediocres existentes (aprovecho y agradezco a estos clientes y proyectos por dejarme aprender con sus sitios). Además que no era el mundo documentado (al menos en español) de hoy. Si algo no funcionaba, encontrar una pista era un camino largo y difícil. Mi único soporte era un ingeniero (de los que usan Linux) que sabía un poco más del tema. Al probar mi codificación en Firefox, todo era felicidad, hasta que llegaba la hora de la verdad (música de Terminator aquí). Hacer pruebas de compatibilidad crossbrowser. Eso implicaba cerciorarse que se vería igual de bien en Internet Explorer. Y de una debilidad de este software surgió la salida más común para estos casos. Aprendí a hacer trampas al código para que funcionara y se viera igual. En ese momento, Internet Explorer pasó de ser el navegador que “ya no uso” a convertirse en “mi peor pesadilla”. Pesadilla que no dejó de ser hasta Septiembre de 2010. El día en que decidí no darle más soporte a Internet Explorer 6. Existen dos versiones posteriores: 7 y 8. Ambas muchísimo mejor que la 6, aunque con sus limitaciones. Muchos colegas prefirieron hacer una hoja de estilos paralela sólo para IE6, además que las trampas (o hacks como se le conocen) hacían que el código no pasara por el “validador”, una fijación de todo trabajador web. A mi el validador nunca me desveló, me importaba que se viera igual en todos los exploradores y ya. Lo que si sucedió desde ese día es que la literatura técnica era casi un accesorio de las “malas mañas”, que en resumen eran la habilidad de todo codificador para hacer que en IE6 todo funcionara igual a Firefox. Eso equivale a un mecánico de carros que sin haber estudiado un solo manual, sabe cual es la falla y los métodos de reparar sin necesidad de cambiar la pieza entera. Ese se convirtió en mi mayor valor agregado dentro de este mercado. “No se que hacer, esto no logro cuadrarlo en IE6, pero en los otros está perfecto. - Tranquilo, digale a Mauricio, él lo soluciona”. Mi pequeña fama me valió ser consultado incluso desde otras oficinas para estos casos. Entonces IE6 al tiempo que era mi “peor pesadilla”, era mi mejor “aliado laboral”. Pero internet siguió derecho, aumento sus capacidades, mejoró las posibilidades de experiencia y sostener IE6 era imposible (además que IE7 ya estaba asumiendo su papel de Pesadilla Sin Fin 2).
Viendo las estadísticas de uso de Browsers en el mundo y Colombia, Microsoft perdía poco a poco su participación en un mercado que no producía ingresos, pues vender un navegador de internet a usuarios finales no era posible. La presión que produjo la aceptación de Firefox, Opera y la decisión de Apple de desarrollar su propio software para navegar: Safari, hacían que las cifras de uso de IE bajaran. Luego Google, la compañía que estaba redefiniendo todo lo que los demás hacían de manera torpe, también decidió lanzar Chrome. El mundo se convirtió en un campo de batalla donde peleaba Microsoft contra el resto. Yo soy usuario de Mac, pero contrario a muchos como yo, admiro a Microsoft, me parece una empresa increible, un verdadero actor de la revolución de los sistemas del mundo; pero estoy convencido que no pueden ser los proveedores de todo (con el mismo estándar de calidad). La imagen de Microsoft se deterioraba a causa de un software que no podían vender. Por suerte, han venido recortando camino y se puede decir que pronto tendrán un navegador decente. Yo sugeriría que le cambien el nombre, empezar de nuevo. IE es una marca muy despreciada por la comunidad de trabajadores web, para la muestra: http://abetterbrowser.org. Ahora, todo ese cambio que surgía en las esferas más nerds, no pasaba a los usuarios finales. Todos seguían usando Internet Explorer en cualquier de sus versiones. Los señores de IT de las empresas se mostraban reacios a instalar cualquier otro navegador y para completar, para instalar IE7 había que tener Windows original, una realidad exclusiva del primer mundo y los computadores nuevos de marcas reconocidas.
No obstante, seguía dando soporte a Internet Explorer 6. Todos mis colegas en el primer mundo me veian como un bicho raro: “¿Sigues dando soporte a IE6?, pierdes tu tiempo”, los colegas del tercer mundo también lo abandonaron. Desafortunadamente, yo seguía mirando las tendencias de los sitios que administrabamos y seguía viendo IE6 con porcentajes de uso altos (15%). Me fijé una meta, cuando IE6 sea el 5% de la navegación de los sitios que administramos dejo de darle soporte. Todo esto, muy a pesar de que el mundo seguía presionando a los usuarios a actualizar su explorador: Google y Facebook. Yo definitivamente sentía que era una gran carga para mí explicarle esto a mis clientes. En septiembre de 2010, IE estaba rondando el 6% y 7% de mis estadísticas (colombianas adaptadas a mis clientes). Empezó el proceso de codificación de un nuevo proyecto y opté por dar el salto. Yo personalmente me hice cargo de la codificación, pues llevaba bastante tiempo desconectado de lo exhaustivo del proceso. Volver a codificar en estas nuevas condiciones fue increible. Debo confesar que conservé muchas de las precauciones extra que no eran “hacks” y por primera vez en mucho tiempo, use los PNG con transparencia como si fueran JPGs o GIFs. Si usted trabaja en este mundo, sabe la alegría que esto significa. Después de este proyecto he decidido volver un poco más a la codificación, más ahora que viene HTML5 y debo poner a la empresa al día. Pero lo más importante es que lo disfruto mucho más, las hojas de estilo ahora son más limpias, se indentan solas, mejor dicho IE6 pasó de ser mi “aliado laboral” a un “viejo amigo”. De hecho pienso en él, y siento la misma nostalgia que al jugar Super Nintendo.
Para concluir: Que Internet Explorer 6 sea tan despreciado por la comunidad de trabajadores web y digno de un artículo en este blog responde a varias singularidades de mi visión de este mercado y medio. La primera, que muchos de los miembros de esta comunidad a veces tildamos de ignorantes o anticuados a quienes no piensan como nosotros, usan los mismos servicios web que nosotros, o tienen instalado el mismo software que nosotros. Esto es un grave error, pues resulta que esta comunidad representa el nada % de los usuarios de internet. Pararse en la posición de “sólo diseño para exploradores que pasen los AcidTest” es lo mismo que diseñar/programar para uno mismo. La segunda singularidad, va dirigida a otra audiencia: directores de mercadeo, gerentes, directores de comunicaciones... en resumen, todos los que contratan a una empresa para desarrollar un portal, sitio o estrategia en internet. Existen más computadores aparte de aquel con que navegan en internet. Aspectos como resolución de pantalla, plug-ins, flash, seguridad, etc son temas que para muchos de estos personajes son “obvios, básicos y transversales”. La realidad es que hay miles de resoluciones de pantalla, de versiones de flash player, de plug-ins, de configuraciones de seguridad, de velocidades de conexión y la única forma de hacer lo correcto es guiándose por las estadísticas de uso.

